Le mètro parisièn
Entiendo el viaje descrito desde el punto de vista romántico. El viaje que uno hace por sí solo. Vivir el viaje como un camino lleno de carencias y contratiempos, en donde residen la riqueza de emociones y sorpresas. Ese el tipo de viaje del que hablo yo. Como el que realicé con dos amigos en una escapada de cuatro días a París.
Conocer lugares de esta manera es una alternativa al típico turisteo.
Ir casi con lo puesto, divagar por una ciudad apenas conocida, sin depender de guías turísticos y horarios establecidos por agencias de viajes ni de grupos de gentes, que no son más que maneras de homogeneizar tu comportamiento.
Recorrer una ciudad por tu propio pie, realizando un dibujo, un rastro, un camino propio, aprovechando las líneas subterráneas del metro y sobre tierra el autobús, de vez en cuando recurriendo a la ayuda de algún que otro taxi en momentos de desesperación a altas horas de la madrugada.
Perderse,
reencontrarse,
encontrarse con
desconocidos bastantes conocidos.
Conocer gente en el albergue y quedar para una escapada nocturna, disfrutar en una local alejado de la zona turística, y codearte con gente que como tu vienen de lejos.
Risas,
conversaciones a 4 lenguas,
inglés, francés, italiano, castellano,
reírte de tus fallos,
compartir vivencias.
Discusiones por “esta no era la dirección”,
buscar comida,
comer en la calle...
dibujar en mi cuaderno de viaje.
Fotografiar los detalles del camino.
Colarte en una fiesta.
Montmatre
Subirte al tejado del Moulin Rouge a fumarte algo mientras ves a la gente pasar por debajo.
Hacer la pirula de 3x2 y colarte en la habitación de un hostal pagando menos, porque no te alcanza el dinero.
Entrar en el Louvre sólo para ver un detalle de un cuadro de Delacroix.
Ignorar a la Mona Lisa
Zamparnos el Pompidu con deleite,
sin ningún pesado que nos esté atosigando para terminar pronto porque se aburre.
Recorrer las pequeñas galerías del centro de la ciudad. Tocar las obras con los dedos sin que nadie se entere para averiguar con qué estan hechas.
Entrar en la Escuela de Arte haciéndonos pasar por becados y colarnos en los estudios, en las clases y los talleres. Mirar y mirar... mojetear... ¿qué se cuece aquí?.
Perderte. Y no llegar a tiempo para subir al avión.
Quedarte tirado en el Aeropuerto, sin dinero, sin comida, 24 horas…
Fotografías y dibujos propios



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